Claves para derrotar una enfermedad del siglo XXI, que mucha gente ni siquiera sabe que padece.
Síntomas como ansiedad, dificultad para dormir, apatía, problemas digestivos, alergias y disfunciones sexuales, entre otros, son claros indicios de que se cruza por un cuadro de superestrés.
El problema es que la mayoría de las personas que lo sufren no saben qué hacer para combatirlo, mientras otros ni siquiera se dan cuenta de que lo sufren. En su libro 'El síndrome del superestrés', Lee afirma que este nuevo problema de salud pública se parece mucho al trastorno de estrés postraumático y dice que en él están jugando un papel cada vez más importante las nuevas tecnologías que, supuestamente, son creadas para facilitarnos la vida.
"Entre celulares, computadores portátiles y nuevas formas de comunicación como el twitter, estamos 'operativos' y abiertos a intrusiones veinticuatro horas al día", sostiene la especialista en medicina integrativa.
Otros causantes del superestrés son la contaminación acústica, los estímulos sensoriales con los que nos bombardea la televisión, las exigencias que plantean el trabajo y la educación de los hijos, el dormir menos de lo debido, tener menos tiempo de ocio, hacer menos ejercicio y hasta la comida basura.
"Cada una de estas situaciones implica una agresión al sistema nervioso, y una acumulación de este tipo de ataques nos conduce literalmente al superestrés", asegura la doctora Lee, quien agrega: "Nuestro sistema nervioso no está diseñado para aguantar este trote".
¿Cómo defenderse de esta enfermedad moderna? La doctora Lee entrega seis de sus claves. "Se trata -dice- de tratamientos del siglo XXI para una enfermedad del siglo XXI y que ayudan a quebrar el círculo perverso del superestrés".
Caminar senderos que llevan a la tranquilidad
Son ejercicios y medidas que parten de un mismo concepto: la mente y el cuerpo son uno y funcionan mejor en conjunto. Se trata de buscar caminos de relajación, de manera que el sistema parasimpático nos tranquilice y nos haga sentirnos seguros, para que así el cuerpo pueda reforzarse frente al superestrés.
Entre estos ejercicios están: la aromaterapia, realizar afirmaciones positivas, respirar de manera consciente, meditar, jugar como niños, relajar los músculos, practicar tai chi y yoga, visualizar para poder elegir cómo vemos las cosas, y someterse a sesiones de acupuntura, masajes y reflexología.
Descansar y moverse
El buen sueño y el ejercicio "son esenciales no sólo para los superestresados, sino para todo el mundo", afirma Roberta Lee. Y explica: "El descanso permite a nuestro cuerpo reparar el deterioro celular y absorber nutrientes.
Pero también es esencial para el cerebro"; mientras que el movimiento y el ejercicio son medios muy eficaces para aliviar el estrés, ya que gracias a ellos se liberan, entre otras, las endorfinas, sustancias químicas que "ayudan a sentirte bien".
Y no sólo el gimnasio sirve: caminar, subir escaleras, trabajar en el jardín, saltar, montar en bicicleta, correr y bailar, entre otras actividades, contrarrestan el superestrés, aumentan la autoestima y divierten.
La actitud es clave
Adoptar el optimismo, la actitud positiva y la resiliencia como elementos básicos para vivir bien. Lee define el optimismo como "la expectativa de que en el futuro todo irá bien; a la actitud positiva, como la práctica de ver siempre el lado bueno de la vida y creer que esto es algo que se puede trabajar y desarrollar; y la resiliencia, como algo que debemos aumentar, reconociendo y aceptando que nuestras creencias, a menudo, sabotean nuestros intentos de ser felices.
Privilegiar los alimentos que nos curan
Hay alimentos que mejoran la resistencia a los efectos perjudiciales del superestrés. La doctora Lee recomienda, sobre todo, la dieta mediterránea: rica en ácidos grasos omega-3.
En ella se incluyen alimentos como las frutas y las verduras; los frutos secos; el vino tinto; la carne roja, en pequeña cantidad; el pescado y los cereales. Luego están los superalimentos, definidos por la doctora como "un auténtico maná para el superestrés". Y aquí están el chocolate sin leche, el aceite de coco, la canela, el cúrcuma, el azafrán, el té verde y el jengibre.
Y finalmente están los alimentos para 'el estado de ánimo', entre los que hay que distinguir a los que ayudan a combatir el superestrés y los que pueden ayudar a dispararlo. En la primera categoría están la avena, las nueces, el té, el salmón y las lentejas. En la segunda, la cafeína y el azúcar.
Conexión con el resto
El 'poder de la conexión' se refiere a los beneficios que tiene el pertenecer a un grupo social. En este sentido, la especialista en medicina integrativa afirma: "Las personas necesitamos a otras personas.
Y las personas superestresadas las necesitan más que el resto de las personas". Todo un reto, pues en la actualidad permanecer conectados es un desafío por la carga laboral, el miedo a los extraños, el miedo al rechazo y el creciente uso de la tecnología como forma para interrelacionarnos.
Vida espiritual
Tiene que ver con aceptar la espiritualidad para superar los momentos difíciles. Y, según Lee, cada persona debe buscar su propio camino. Aún así la doctora entrega una serie de sugerencias para ser más espiritual: practicar el altruismo, perdonar, orar, conectarse con la naturaleza y experimentar con la poesía.
Eltiempo.com







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