La piel
es el órgano más largo del cuerpo humano, por lo tanto merece un cuidado
especial. Más allá de la pigmentación, existen otras características que
diferencian y otorgan categorías a la piel. En ese aspecto, la denominada piel
grasienta representa un problema para muchos.
“Se llama
piel grasa o grasienta a aquella con poros visibles, brillantes y con
tendencias a padecer de imperfecciones, ya sea en forma de granos, puntos de
colores o más. Desde el punto de vista estético, la piel grasa debe ser controlada
y cuidada para, justamente, evitar que aparezcan las marcas o daños. Aún así,
tener la piel grasa también significa una virtud: las líneas y arrugas faciales
aparecen en este tipo de piel mucho más tarde” dice un profesional.
Son
muchos los métodos que existen para cuidar la piel pero, desde ya, en estos
casos, siempre es recomendable recurrir, ante todo, a aquellas técnicas
provenientes de la naturopatía. Sucede que la piel, por tratarse de un órgano
tan sensible, no debe cargarse con productos químicos y mucho menos con
fármacos. Siempre es mejor, naturalmente, utilizar trucos caseros.
A
continuación destacamos algunos de los más efectivos
Pisar una
papa hervida, agregarle miga de pan sumergida en leche y sumarle, primero unas
gotas de limón, luego dos cucharadas soperas de leche. Aplicarla en la piel y
estacionarla allí por aproximadamente veinte minutos. Pasado ese tiempo,
enjuagar con agua fría.
Elaborar
una mascarilla bajo las siguientes condiciones: colocar yema de huevo en un
recipiente de vidrio, agregar pulpa de limón y mezclar hasta obtener una
especie de masa. Una vez lista, aplicar sobre las áreas más grasosas del rostro
y estacionar en esa zona por no menos de diez minutos. Quitar con abundante
agua fría asegurándose que no queden residuos.
Otra
mascarilla natural: triturar tres fresas y una pera madura, agregar en una taza
que contenga varias cucharadas de arcilla y una pequeña medida de agua. Aplicar
en la cara por quince minutos aproximadamente una vez por semana. Nota
importante: previo a la aplicación, lavar la cara con una solución de
manzanilla.
Colocar
hojas de salvia en una taza con agua, mantener el preparado a fuego lento por
veinte minutos para, luego, dejar refrescar y, ni bien obtenido el líquido,
humedecer el rostro. Se debe dejar allí por quince minutos (utilizar este
remedio siempre en horario nocturno).
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