Uno de los mayores desafíos en el cuidado de la piel es la zona del cuello y el escote. Un número importante de mujeres, descuidan este área delicada en su rutina de cuidado diario.
En estas zonas quizás no se hayan puesto nunca ninguna crema ni se hayan aplicado algún tipo de exfoliación, y lo que es peor, quizás ni siquiera la protegen del sol. Lo negativo de todo esto es que cualquier primer plano revelará los daños y perjuicios de tal negligencia. Fácilmente delatarán en estos casos su edad, sobre todo si está deshidratado, mostrando arrugas horizontales (cuello), o verticales (escote), y como no, las temidas manchas solares.
La piel que recubre al cuello y escote es mucho más delgada en comparación con otras partes de nuestro cuerpo. Sus niveles de glándulas sebáceas y melanina son bajos, lo que hace que su capacidad de auto-protección sea mucho menor. Por otro lado, el músculo platisma del cuello no está unido a ningún hueso o estructura rígida y es propenso a destensarse con el paso del tiempo. Estos factores hacen que el envejecimiento en estas dos zonas sea más rápido que en el resto de la piel.
La edad, además, es un factor determinante en la salud de la piel. A partir de los 30 años la producción de elastina y colágeno se reduce debido a cambios hormonales por los que atraviesa de manera natural el hombre y en particular la mujer. Es algo que se acentúa con el climaterio y la menopausia.
La carencia de un cuidado apropiado y regular de la piel y el exceso de exposición al sol sobre el cuello y escote causan sequedad y una reducción de la elasticidad. Este proceso de envejecimiento prematuro también se ve afectado por el empleo de productos alcalinos como jabones, que contribuirán a la pérdida de humedad. Muchas personas con una piel facial grasa están muy poco dispuestas a aplicarse una crema hidratante sobre el cuello y escote, porque piensan que no lo necesitan, pero esta suposición es errónea. Los regímenes de cuidado de la piel no deberían terminarse en la barbilla.
Una de las características del cuello es que desarrolla tres tipos de arrugas diferentes. Las horizontales, también llamadas collar de Venus, vienen determinadas genéticamente; las de la base del cuello son provocadas principalmente por el exceso de sol; y, finalmente, las líneas muy finas están relacionadas con los cambios hormonales que se producen tras la menopausia y que se deben al adelgazamiento y pérdida de flexibilidad de la piel. En el escote destacan las verticales, debidas a la presión que se ejerce sobre la zona al dormir de lado.
Elconfidencial.com







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