Tener un rostro lindo no solo es cuestión de maquillaje. También exige
ciertos cuidados básicos que -si bien no tienen por qué mantenernos
esclavizadas del espejo- debemos aplicar religiosamente a fin de
prolongar la juventud y belleza faciales.
La exfoliación es un proceso tanto estético como facial porque detrás de la apariencia de una piel limpia, lozana y de tonalidad uniforme hay una renovación celular que permite una mejor circulación sanguínea, además de que al notar el efecto nuestro ánimo también experimenta un cambio positivo.
Por si fuera poco, este procedimiento también prepara el cutis para los demás tratamientos estéticos, como los hidratantes y reafirmantes, en el caso de la exfoliación o peeling corporal.
Ya sea que compremos
una crema exfoliante o la preparemos en casa, necesitamos saber cómo
utilizarla adecuadamente, puesto que al descamar la piel para eliminar
las células muertas se vuelve más sensible y vulnerable al ambiente y a
la aplicación de otros productos.
Lo primero que hay que tener en cuenta para la aplicación de las cremas exfoliantes es la periodicidad de uso. No hay que hacerlo más de una vez por semana, debido a que al abrir los poros -y limpiar el cutis de las células muertas- se corre el riesgo de agrandarlos si se hace con mucha frecuencia, así como de presentar barritos por la estimulación de un masaje exfoliante excesivo.
Ya que se trata de un procedimiento de limpieza, el rostro tiene que estar libre de maquillaje, pero aún sin usar loción tónica. Para facilitar la abertura de los poros, se puede recurrir a un emisor de vapor. Es decir, un recipiente o una toalla humedecida con agua caliente.
La exfoliación se realiza por zonas sobre el rostro seco o todavía un poco húmedo. Se sugiere comenzar por la nariz y las mejillas para terminar con mentón, siempre ejerciendo presión de movimientos circulares con la yema de los dedos índice, mayor y anular.
Se puede continuar el procedimiento con un cepillo que reemplace a la yema de los dedos para eliminar por completo a las células muertas. Eso sí, en ningún momento se debe exfoliar la zona de los ojos, que tiene una piel muy fina y sensible.
Al terminar de exfoliar -si la crema se seca durante el procedimiento, se le puede humedecer con agua tibia-, se procede a aplicar abundante agua fría sobre la cara, de modo que ayude a cerrar sus poros. Se le debe pasar una toalla seca -de preferencia, descartable- y luego las lociones tónica y humectante, respectivamente.
fuente:comohacerpara







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