Un día te miras al espejo y descubres con horror que en tu rostro se
han instalado, de manera sigilosa, las primeras líneas de expresión
alrededor de la boca y de los ojos, además de en el entrecejo. Es la
primera señal de alarma: el terreno en este caso, tu rostro , comienza
a estar abonado para que esas finas marcas se conviertan luego en
arrugas superficiales y, progresivamente, en más profundas.
Pero es también el momento de utilizar, con constancia, la cosmética. Ella puede ser tu mejor aliada para proteger la piel e impedir que se agraven los síntomas.
La piel suele delatar los primeros signos
de envejecimiento a partir de los 30 años. A esa edad, las fibras
encargadas de dar firmeza y elasticidad a la piel (fibroblastos y
elastina) comienzan a ralentizar su actividad. La reparación celular y
las defensas de la piel se debilitan en todos sus frentes. Las
glándulas sebáceas reducen a partir de ese momento su actividad y la
piel ve mermada su capacidad para retener agua. El resultado es una
epidermis más seca, fina y vulnerable. En estas condiciones, los gestos
repetitivos que hacemos al reír, llorar o enfadarnos, van quedando
impresos en nuestro rostro.
SOS cosmético
Hasta la fecha, poco o nada podemos hacer frente al envejecimiento causado por el paso del tiempo, porque viene determinado en nuestros genes. Sin embargo, sí tenemos en nuestras manos la posibilidad de retrasar o prevenir el fotoenvejecimiento. Éste, causado por exponernos al sol sin protección, es el principal responsable del envejecimiento prematuro de nuestra piel.
Pero si a ese factor sumamos el estrés, el consumo de tabaco, una mala alimentación, el sedentarismo y agentes externos como los cambios bruscos de temperatura o la polución, el resultado es un cóctel explosivo para nuestra piel. Ante esta situación, se hace ineludible tomar ciertas medidas de emergencia: mantener la piel hidratada y protegida es sin duda la mejor arma que disponemos para evitar este problema.
Así que tu mejor aliada es una crema
hidratante con potentes antioxidantes y activos anti-edad, que
mantengan tu piel elástica y con las defensas bien preparadas para
protegerse de las agresiones externas. Si no incorpora protección
solar, aplícatela justo después de la hidratante. Y por la noche,
aprovecha los beneficios del sueño y el proceso de reparación celular
que se produce para ponerte una crema nocturna que regenere la piel y
la cargue de energía para el día siguiente.
hoy mujer







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