"El ideal es el que se adapta a la estructura y a la función del pie, y aporta protección y soporte, aspectos que favorecen la caminata", dicen expertos del Colegio Oficial de Podólogos de España.
Los zapatos -añaden los especialistas- deben respetar el tamaño del pie en todos los niveles (lo que incluye el tobillo, el empeine y los dedos). La longitud debe ser suficiente para que los dedos puedan mantenerse estirados y el espacio el adecuado para que estos puedan moverse al caminar.
El representante de una empresa fabricante de calzado
de Bilbao (norte de España), especializada en zapatos ergonómicos,
explicó que los que habitualmente usa la gente son los llamados zapatos
de descarga, que inciden tanto en el talón como en la planta del pie,
en detrimento del arco central de la extremidad.
"Por desgracia -asegura- los zapatos y las superficies duras y planas estabilizan el cuerpo de forma artificial, y ello puede determinar que algunos músculos importantes no trabajen o que otros se sobrecarguen. Eso genera desequilibrios que, al prolongarse en el tiempo, son fuente de muchos problemas de postura y de dolores como los de espalda, cadera, rodillas y tobillos".
Los podólogos advierten que el calzado debe ser flexible a nivel de las articulaciones metatarsofalángicas (donde se inician los dedos), en cuanto al corte y la suela se refiere, y que un calzado sujeto al pie y con un contrafuerte resistente es imprescindible para aportar seguridad y estabilidad a la marcha.
El calzado debe estar bien equilibrado de forma que, al posarlo sobre una superficie plana, la suela se apoye sobre el tacón y la zona metatarsal. Al ejercer una presión de arriba a abajo, a la altura del tacón, la puntera del calzado no debe elevarse hacia arriba; eso garantiza que se logrará una buena estabilidad anteroposterior, indican los podólogos.
El podólogo español Martín Rueda recuerda que "el dolor en el área en la que nacen los dedos constituye un problema muy frecuente que puede aparecer, incluso en ausencia de alteraciones del pie, como correr por superficies duras o usar zapatos con tacones altos o con suelas sin amortiguación".
"No obstante -añade-, lo más habitual es que estén producidas por trastornos del pie, como los pies clavos (con arcos pronunciados), planos o con juanete, junto al uso de un calzado incorrecto".
Tacón puntilla puede traer alteraciones para la salud
Las medidas homologadas indican que su altura intermedia debe ser de unos dos a cuatro centímetros; eso quiere decir que no debe ser ni totalmente plano, para no sobrecargar el talón, ni demasiado alto, para no sobrecargar el antepie. Para cualquier podólogo es muy importante el tacón en el zapato, pues da estabilidad al caminante.
Un informe de enero del 2007 publicado en la revista 'Salute Nature' reveló que el 80 por ciento de las mujeres italianas sufre dolores o se enferman por culpa de la moda, que las anima a ponerse tacones altísimos, ropa ajustada o vestidos ligeros, tanto en verano como en invierno.
Las principales causas de estos problemas son, según la publicación, los vestidos demasiado cortos o ajustados, los zapatos de tacón puntilla y los tejidos sintéticos.
En el informe se resaltó que los zapatos de tacón alto producen, además de callos, heridas, problemas de circulación y juanetes, que "sufre una de cada tres mujeres".
Además este calzado hace que el cuerpo desplace su centro de gravedad hacia adelante, lo que es compensado con contracciones musculares de la espalda e incluso el cuello para mantener una posición erguida (evitar que caigan hacia adelante).
Si bien las mujeres consideran que esto, además de aumentar la estatura, les da una posición más grácil, erguida y femenina, lo cierto es que pueden acabar con problemas serios de salud.
¿Y los callos?
Los callos plantares -que siempre signo de uso de calzado inadecuado- constituyen una extensa y densa capa de piel muerta, que frecuentemente aparece en la yema de los dedos, metatarso y base del talón. Para eliminarlos deben lavarse los pies con agua tibia y piedra pómez y aplicar regularmente crema humectante. Nunca corte los callos con tijeras, pues las heridas pueden sangrar e infectarse.
EFE REPORTAJES
eltiempo.com







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