La Celulitis, aunque no es un fenómeno exclusivo de la mujer, afecta a ésta principalmente, además, no se manifiesta de la misma manera en todas las personas. Esto deja ver que existen ciertos factores que predisponen a la celulitis:
Hormonales. Una
producción hormonal superior a lo normal puede desencadenar o empeorar
la celulitis. Estos cambios hormonales se producen en momentos
determinados de la vida de la mujer, como pueden ser el embarazo o la
pubertad. La ingestión de productos con contenido hormonal, como los
estrógenos de las píldoras anticonceptivas, pueden llevar a
desencadenarla o empeorarla.
Herencia. Tienen una predisposición natural a padecer esta enfermedad aquellas personas cuyos ascendientes la sufrieron.
Falta de ejercicio. El sedentarismo puede ser una de las causas que la empeoren. El ejercicio, además de eliminar grasa, es una buena manera de activar la circulación y conseguir mejorar el metabolismo de las grasas.
El estrés.
La tensión acumulada en el cuerpo puede producir una falta de calidad
en la circulación periférica con la consiguiente pérdida de riego
sanguíneo que impide la eliminación de los materiales de deshecho.
Alimentación.
Una alimentación inadecuada, demasiado rica en calorías, conlleva la
aparición de la obesidad, con la consiguiente acumulación de tejido
adiposo que favorece el empeoramiento de la celulitis, Cabe resaltar,
sin embargo, que obesidad no es lo mismo que celulitis. Incluso mujeres
muy delgadas pueden presentar esta enfermedad. Existe una relación
bastante directa entre el consumo de sal y la celulitis. La sal ayuda a
cuerpo a retener líquidos, por lo tanto una dieta baja en sodio y con
abundante ingestión de agua facilita la eliminación de los nódulos
celulíticos.







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